martes, 8 de septiembre de 2015
“Esto es lo que hay” es una frase bastante común, usada en tiempos donde justificamos lo malo por su propia existencia. Casi como que no viniera de algún lugar o situación.
Pues ante eso, siempre mi respuesta es: si esto es lo que hay (y es malo), habrá que cambiarlo. No sé exactamente si desde ahí pero desde que descubrí a Julio Velasco algo se motorizo en mí para decir: aquí hay algo más. ¿Quién es este hombre?
Velasco es un entrenador de vóley, de los más prestigiosos en la historia de este deporte. Es argentino pero no lo parece. Esto es, la “idiosincrasia” nuestra choca con lo que es el alto rendimiento. “Deja, ya esta…”, deja no, entrena más. Julio Velasco gano todo lo que se puede ganar en vóley. Dirigio, por ejemplo, a Iran! Y cuando vi como jugaban dije: pues es este hombre es un milagro.
A continuación cito ideas o frases aplicables no solo al futbol sino a los deportes colectivos. Velasco una vez fue tentado por el mismísimo Silvio Berlusconi para dirigir al Milán de Italia, en el cargo de entrenador de futbol…
Josep Guardiola, ex entrenador del Barcelona y actual del Bayern, se reunión con Velasco en su paso por Italia. Jugaba poco en la Roma y se dio ese lujo: lo invito a cenar. Se desprende que el secreto del entrenador es tocar la tecla. Que cada jugador es en sí mismo distinto, y por ende es un juego de seducción. A uno le hablas más, a otro nada, a otro alejado del grupo. Lo que hoy te sirvió de solución mañana ya no. Esto Guardiola lo aplico para siempre en sus equipos. Y mal no le fue.
O como cuando tenía que cambiar a Etoo por Ibrahimovic, Guardiola lo consulto a Velasco, porque Julio había cambiado en el éxito. Esa selección de Italia dirigida por él, para quienes la vimos, con Samuele Pappi y compañía, fue una maquina casi perfecta.
El entrenador, dice Velasco, debe ser como un artesano. Te tienen que gustar tus jugadores, por algo, alguna razón tiene que haber. Es un desafío, hacerlos mejores. Y que se aprende más de los malos jugadores que de los buenos. Porque con los malos requerís más esfuerzo, dedicación. Te hacen mejor. Velasco trabajo en Lazio como director de deportes, y en Inter. Su capacidad organizativa traspaso el universo del vóley, llegando al futbol. Hoy dirige a la selección argentina masculina de Vóley.
Si tengo a Maradona, dice Velasco, tengo que darle privilegios. Esto es, si quiero que rinda, crearle las condiciones para que eso suceda. “Porque nosotros”, dice, “hacemos que los jugadores hagan, ellos son lo más importante, nosotros no hacemos nada”. “Si tengo en la heladera un pollo y papas, y quiero hacer peceto, por más que me esmere hare un gran pollo con papas pero no peceto”. Parece simplista pero representa otra tecla importante: el diagnostico. Cuanto más exacto, sabré donde atacar para entrenar y mejorar lo que falta.
No hay que llenar a los jugadores de indicaciones varias, no. Una, o dos precisas y trabajar duro sobre esas claves, motorizar el cambio. “Si vos mejoras en esto y esto, vas a rendir más” sentencia.” El problema en la Argentina es un problema de calidad. Se ha creado una microcultura en la cual pretender calidad es ser un rompepelotas. Yo les digo a los jugadores: miren a los músicos. Pueden venir con el pelo largo, con arito,pueden vestirse como los músicos de jazz o los rockeros, no me importa. El músico, no desafina. Se quiere morir si desafina, esta horas no solo para no desafinar sino para que el sonido le venga como el quiere, lo quiere de una determinada manera.
No puede un tipo desafinar, que otro se queje por eso y le diga bueno, no me rompas las bolas. Pasa en el gramática, en la ortográfia, ¿Por qué no hay esa microcultura en la música? Porque nadie quiere desafinar, se nota, suena mal. ¿Por qué no con el vóley? ¿Por qué no con una empresa que te construye la casa”, dijo.
Cuando veas un mal pase, una queja a un árbitro, una escena de grosera falta de juego, seria a bien tomar estas palabras y repensar que están haciendo con este bendito juego. Que todo es parte de un proceso, que nadie se salva solo y que once tipos pueden más que uno. Aunque ese uno la clave en un ángulo. Y esa tarde te salve. Cambio un deporte, “invento” junto al coreano Song, alla por 1982, el vóley en Argentina con aquella medalla de bronce. Lo escucho un tal Pep Guardiola, ¿y si lo escuchamos más seguido? Sería un buen negocio, un verdadero golazo.
Cristian Muntaner
