sábado, 25 de julio de 2015

La galería del terror


Pasen y vean, pasen y vean, como dos equipos se preguntan qué hacer con el destino del balón. 


Donde no hay espacios, por torpeza y por pereza, donde colaboro el estado de la cancha (para mi hubo algún aterrizaje de algún plato volador, el campo tenía muchos pozos) y hasta el árbitro dio su cuota de emoción con algún fallo errado. En toda esta ensalada, condimentada con interrupciones (el segundo tiempo fue muy cortado), Tigre se llevó una victoria importante de Junin.

Tigre como siempre: dos líneas de cuatro, con el ingreso de Janson por Menossi (Mas vertical por la banda izquierda) y una línea de dos delanteros donde Luna retrocedía un poco, para tratar de conducir o asistir a su compañero Rincón. Sarmiento manejo la pelota desde el inicio. 

Tenía una primera línea de cuatro donde Sebastián Luna por derecha y Mauricio Casierra por izquierda hacían ancho el campo. Miloc se metía en el medio de los centrales. Delante de él, Castro Y Nuñez trataban de despegar desde el centro hacia  las bandas??, algo rarísimo, porque taponaban a Fornari (homónimo de aquel personaje de Ricardo Darin en la serie Mi Cuñado) y Nicolás Sánchez, que por derecha e izquierda intentaron asistir a Figueroa. Sanchez y Fornari se cerraban para el paso de Luna o Casierra o cuando se tiraba Nuñez a desbordar por izquierda…muy confuso Sarmiento, tan confuso que no llego al arco .

Ante este panorama, Tigre, especialista en aprovecharse de los errores ajenos más que generar por sí mismo un poco de juego, tenía el partido a su gusto. Si tengo enfrente un rival que no lastima, que no genera juego, solo con un poco de orden, alguna corrida de Janson o Sánchez mas el orden de Orzan, alcanza y basta. El martirio del primer tiempo se atenuó cuando, de pronto, a los 35 minutos, Orzan oficio de bisagra, dándole un pase exacto en la banda derecha a Sánchez, quien desbordo y tiro el centro, lo recibió Janson, que remato muy fuerte y el rebote le quedo a Rincón, quien puso el 1 a 0.
A los 41, Echeverría casi hace el segundo gol, rematando muy forzado. ¿Sarmiento? Brillaba por ausencia, languidecía en el campo. 
 

El segundo tiempo fue demasiado más de lo mismo: caía la tarde, el viento, el frio, la pelota que pegaba saltitos y no se sabía si tenía un sapo vivo, una lagartija…Tigre se metió atrás por demás, se sintió cómodo así (los dejo venir, ellos se equivocan en el traslado, corto y salgo rápido de contra). Sarmiento fue el culto a la tenencia inexpresiva, a la posesión sin fin alguno. Gervasio Nuñez seguía cerrándose cuando debía abrirse (o viceversa), Casierra y Luna tiraban centros sin desbordar al marcador, sin tener ventaja. Se sacaban de encima la pelota.

Y Figueroa, que estuvo toda la tarde pivoteando , cabeceo para abajo! Un centro desde el más allá. ¿Tigre? Bien, gracias, gano un partido por oportunista y quedo en deuda con su funcionamiento. Tan cierto es que las líneas se compactan y es difícil entrar, que como los rivales jueguen como Sarmiento, Tigre seguirá ganando: al embudo no se lo rompe por el centro sino generando juego en las bandas para romper ese encierro que propone el conjunto de Gustavo Alfaro. Se terminó la función, una obra de como despreciar al balón sin ponerse colorado.



Sarmiento de Junín

Rigamonti
Sebastián Luna, Peppino, Dutari, Casierra
Alexis Castro (López),Miloc,Nuñez
Fornari (Cacheiro),Figueroa, Nicolás Sánchez (Cuevas)

Tigre

D Angelo
Galmarini, González Pirez, Echeverría, Godoy
Facundo Sánchez, Arzura, Orzan (Menossi), Janson (Pelettieri)
Rincón (Federico González), Carlos Luna



Cristian Muntaner

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